Calixto de Loira y Cardoso. Arquitecto ferrolano radicado en Cuba que diseñó y estuvo al frente de las obras de una de las cuatro necrópolis más famosas del mundo por su belleza arquitectónica y escultórica, el Cementerio de Colón de La Habana, Cuba. Uno de los más prestigiosos arquitectos de finales del siglo XIX, celebridad de las bellas artes cubanas y del ámbito internacional.
Síntesis
biográfica
Calixto Aureliano de Loira y Cardosoacido en Ferrol el 3 de julio de 1840,
Calixto Loira Cardoso fue hijo natural de José Felipe Loira Cardoso, un militar
nacido en La Habana que se encontraba destinado en la capital ferrolana.
Calixto Loira fue ingresado en el Hospicio Municipal de Ferrol, presumiéndose
que su madre falleció durante el parto. Bautizado el 5 de julio en la iglesia
de San Julián con el nombre de Calixto Aureliano Rey, fue entregado en su
período de lactancia al matrimonio ferrolano formado por Andrés de Anca y
Vicente Vellón, mediante el pago de honorarios para que se encargaran de la
crianza en el período de la lactancia. Era la época en que la Junta Municipal
de Beneficencia dispuso el pago a nodrizas de la mencionada ciudad para que
lactaran a los bebes huérfanos.
A
los tres años de su nacimiento fue recogido por Rosario Sánchiz, la esposa de
su padre José Felipe Loira, en aquel momento residentes ambos en Madrid, siendo
acogido como un hijo más de la unión matrimonial. Fue este un momento
trascendental para la formación y desarrollo de la personalidad de Calixto,
quien llamaba la atención por el parecido con el padre y por la simpatía,
atributos que contribuyeron a la rápida adaptación y convivencia con aquella
familia, que en realidad era suya.
El
4 de enero de 1845 el matrimonio formado por José Felipe y Rosario, junto con
su hija María Isidra y el propio Calixto se trasladaron a La Habana, donde el
padre había sido destinado a las órdenes del Capitán General de la isla cubana.
Cerca de un año vivieron en esta ciudad, pues Felipe fue nombrado comandante
político y militar de San Antonio de los Baños y la familia se instaló a vivir
en la mencionada villa.
Calixto
Loira vivió en San Antonio de los Baños hasta los doce años de edad,
considerando esta villa como su tierra natal, allí transcurrieron sus años más
felices; aprendió a nadar en la laguna de Ariguanabo y se destacó en la escuela
primaria como alumno sobresaliente en lectura, aritmética, escritura e historia
de España, asimismo se distinguió por su gusto por dibujar.
A
finales de 1850, el adolescente se traslada de nuevo a residir en La Habana
intramuros, hoy municipio Habana Vieja, donde estudia en la Escuela Especial de
Náutica dirigida por don José María del Haro, ubicada en la calzada de El Prado,
marcada con el número 100. Tenía la ilusión de ganarse una beca para en el
futuro estudiar la carrera de oficial de la marina, sin embargo, una enfermedad
ocular apagó este sueño.
Estudios universitarios
El
gobierno le otorga una beca en Madrid para estudiar arquitectura, con la
obligación de una vez titulado de Arquitecto regresara a la isla para ejercer
su profesión durante cinco años en la villa de Trinidad.
Loira
estudió seis meses de 1858 la preparatoria de arquitectura en la Escuela
General de Carreras Técnicas, ubicada en la calle San Isidro, donde eran
formados los futuros maquinistas, telegrafistas, agrimensores, comerciantes,
ingenieros civiles y arquitectos. En el plantel impartía clases el brillante
ingeniero Francisco de Albear, quien junto con el director de esta escuela envía
a la Sociedad Amigos del País la honrosa mención alcanzada por el joven
Calixto, que se había distinguido haciendo muy buenos ejercicios.
Concluida
la preparatoria con notas excelentes, fue enviado Calixto a la Real Academia de
San Fernando de Madrid donde se tituló de Arquitecto el 28 de noviembre de
1867. Durante su estancia en España trabajó como auxiliar en el proyecto de la
Casa de la Moneda de Madrid, a cargo del padre Francisco Jareño y Alarcón,
destacado arquitecto que legó al patrimonio cultural de España obras de
indiscutible valor estético y belleza. Además, viajó por la Península; así
conoció en Alcalá de Henares a su amada, Carmen Gracia, con quien se casó.
Labor profesional
Regresa
a La Habana a la espera de ser ubicado como arquitecto en la villa de Trinidad,
hacia donde partió en enero de 1868. Lo primero que hizo fue proponer al
Ayuntamiento un estudio sobre el sistema de ordenanzas, como el vigente en La
Habana pero con modificaciones y normas convenientes. Pensaba ejecutar de
inmediato el proyecto para dotar a Trinidad de una mejor situación e imagen
arquitectónica.
Pero
en el año no fue posible poner en marcha el meticuloso proyecto urbanístico de
Loira, pues crecía en la sociedad la incertidumbre y la tensión. Las
autoridades dejaron el interés por el desarrollo de la villa, pues se hallaban
inmersas en el fortalecimiento de la defensa de Trinidad con motivo del avance
de la Guerra de los Diez Años iniciadas por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de
octubre de 1868 en su ingenio La Demajagua. Por tal razón, Calixto Loira
Cardoso cesó en el cargo de Arquitecto de Trinidad en 1869, cuando logró el
nombramiento de Arquitecto de Hacienda de La Habana.
En
la capital fue nombrado segundo jefe de la construcción del Acueducto de La
Habana (hoy Acueducto de Albear), miembro del equipo de planimetría topográfica
de la capital cubana y arquitecto del Pabellón de Mendigos de la Casa de
Beneficencia.
Por
esos tiempos en La Habana aumentaban los mendigos en las calles y las plagas de
mosquitos originaban enfermedades contagiosas con las consiguientes decenas de
muertes cada mes, apenas quedaban capacidades para las sepulturas en los suelos
de las iglesias y del camposanto de Espada. Agotados los sitios para los enterramientos,
la iglesia católica anunció la compra y expropiación de terrenos para la
construcción de un nuevo cementerio.
Adquirida
la superficie para la construcción del camposanto, con la sugerencia del nombre
de Cristóbal Colón, la Junta de Cementerios convocó a un certamen, donde sería
premiado el mejor proyecto presentado por los especialistas.
El
12 de agosto La Gaceta Oficial divulgó la convocatoria. Fueron presentados
siete trabajos de igual número de participantes, ingenieros y arquitectos, entre
ellos el proyecto, Pallida Mors de Calixto Loira Cardoso con el lema “La pálida
muerte entra por igual en las cabañas de los pobres que en los palacios de los
reyes”.
El
proyecto de Loira obtuvo el premio por mostrar un excelente diseño y admirable
belleza artística, fue justipreciado en 360 382 pesos oro y alcanzó la casi
totalidad de los votos del jurado presidido por el ingeniero don Francisco
Albear.
Loira
fue nombrado director facultativo de la ejecución del Cementerio de Colón,
devenido en el monumento más importante y trascendente de la arquitectura
colonial de Cuba de finales del siglo XIX.
Loira
inicio la ejecución de su proyecto de manera obsesiva y tenaz, comenzando la
construcción del Cementerio por la Galería de Tobías, no reparó en horas de
descanso y esfuerzos físicos que le conducirían al agravamiento de la
enfermedad respiratoria crónica que padecía, pero él continuó trabajando bajo
el sentido de la responsabilidad, en medio también del desfavorable ambiente
exterior, cargado de contradicciones, desidias y discusiones entre las
autoridades eclesiásticas y civiles.
Principales obras
Entre
sus obras están el Pabellón de Mendigos de la Casa de Beneficencia y su obra
cumbre el Cementerio de Colón de La Habana, dentro del cual destaca la Galería
de Tobías.
Pabellón de Mendigos de
la Casa de Beneficencia
Edificado
en la calzada de Belascoaín, es una obra calificada de exquisitez artística que
se distinguió por el pórtico colosal a semejanza de un templo de gruesas y
altas columnas coronado con un frontón clásico.
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El Cementerio de Colón esta extensa área
en la que se combinan el verde de la vegetación con el blanco de las piezas de
mármol es la obra cumbre del arquitecto ferrolano Calixto Aureliano de Loira y
Cardoso, basado en su proyecto La Pallida Mors premiado en 1871, devenido en
una de las cuatro necrópolis más extensas del mundo, de impresionante belleza
artística, plagado de monumentos y esculturas de mármol. El 30 de octubre de
1871 quedó inaugurada la construcción con la colocación de la primera piedra, y
el día 22 de noviembre comenzaron las obras. Luego de 15 años de trabajo, las
obras constructivas del Cementerio de Colón quedaron terminadas en noviembre de
1886 en sus partes fundamentales, y en la Gaceta del 6 al 8 de ese mes se notificaba
como abierto al público. El pórtico de la entrada refleja la mezcla de
simbolismo y belleza. Este monumento de mármol de Carrara, de 34 metros de
largo y 21 de alto alude a tres virtudes teológicas: la caridad, la fe y la
esperanza. Conocida como la Puerta de la Paz, esta fachada es quizás el único
Arco de Triunfo existente en Cuba.
Las
fincas adquiridas y expropiadas por el obispado dieron origen a la novedosa
planta cementerial que ocupó 56 hectáreas, es decir: 560 000 m². La ejecución
del proyecto de la ciudad de los muertos, fue subdividido en cuatro períodos
con motivo de la polémica que libraran las autoridades eclesiásticas y
gubernamentales. Tardó 15 años el feliz término, el 19 de noviembre de 1886.
Contempló como obras principales la Puerta de la Paz que es el mayor arco de
triunfo existente en la Isla, la Capilla central y el osario general.
Por
su extensión, valor arquitectónico, escultórico y significado histórico y
cultural, el Cementerio de Colón, único que lleva tal nombre en América, fue
declarado Monumento Nacional por Resolución 51 del Consejo Nacional de
Monumentos de 18 de febrero de 1987.
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La Capilla central o principal de la famosa necrópolis
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La Capilla se eleva sobre una
planta octogonal, cuya superficie total (interior) abarca 263 metros cuadrados,
de los cuales 22 corresponden a la sacristía y 241 al salón público donde se
celebran los oficios religiosos; este es suficientemente grande como para
albergar hasta setecientas personas de pie. (2) El cuerpo central es una
estructura de ocho pilares que sostiene una cúpula en rincón de claustro; esta
última fue construida con mezcla hormigonada reforzada con nervios de piedra,
en el exterior está rematada por una cruz de hierro forjado. La mayor altura
interior es de 22,5 metros. El espacio centralizado, que tiene como propósito
focalizar la ceremonia fúnebre o misa junto al ataúd, rodeado por los
familiares y amigos del fallecido, posee un deambulatorio cuyo recorrido se
define por una serie de arcos de medio punto sobre anchas pilastras.
Hay vidrieras o vitrales que se
inspiran en temas bíblicos en la cúpula, el tambor que la soporta y los
ventanales en la zona inferior, o muros de cierre; ellas permiten la
ventilación natural y la iluminación (tamizada por los vidrios de colores).
Así, pasa la luz necesaria para contrarrestar el efecto de pesantez de la
fábrica de cantería. En la pared norte, sobre la portada principal, un
rosetón con vidrieras alemanas -al igual que las anteriores a que me he
referido- rememora el rostro de Jesús coronado de espinas.
Loira
comienza la construcción del Cementerio por la Galería de Tobías, que es
extensa y subterránea de cien metros, donde fueron ubicados 526 nichos
perforados en sus paramentos, cada uno con 67 centímetros de ancho por 80 de
alto y por 2 metros de fondo, con remates semicircular.
El
techo de la galería es abovedado y en él hay 6 claraboyas o lucernarios de
cristal para ventilación e iluminación. Tiene dos entradas, una por el este y
otra por el oeste e igual número de pórticos y respectivas escaleras, que
conducen a su interior, una con 32 peldaños y la otra con 35.
Su
costo ascendió a 46 00 pesos oro. La junta cementerial dividió esta obra en
cuatro lotes. La denominaron con el mencionado nombre en recuerdo al filántropo
Tobías Neptalí, personaje que según la Historia Sagrada vivió en el siglo VII
antes de nuestra era y se dedicó a obras de caridad y a la piadosa tarea de
sepultar a los difuntos. Fue canonizado y proclamado santo por la iglesia
católica. Su festividad se celebra el 2 de noviembre, Día de los Fieles
Difuntos.
Dato curioso
El
destino quiso que el primero en estrenar la recién comenzada construcción de la
Galería de Tobías fuera el propio autor del proyecto del Cementerio de Colón,
el arquitecto gallego Calixto Loira Cardoso. Su cadáver fue colocado en el
nicho 263, último al lado norte, o el primero por la entrada este, calle 13, a
la derecha.
A
la muerte de Loira, lo sucedió en el cargo de director facultativo el
arquitecto Félix de Azua Gasquet, quien poco después de asumir tal función
también murió, el 10 de julio de 1873. Fue inhumado en el nicho uno del lado
norte, primero de la izquierda, es decir en el extremo opuesto al nicho donde
reposaban los restos de Loira.
Curiosamente
la Galería de Tobías sin hallarse terminada, ya fue custodiada en sus dos
entradas por los primeros directores facultativos de la necrópolis de Colón,
asunto que dio origen a una inquietante y angustiosa leyenda. Corrió la
superstición de que ningún arquitecto o ingeniero debía trabajar en la
catacumba porque moriría tempranamente en el intento de la ejecución.
Es
increíble que en esta necrópolis donde proliferan los más lujosos y artísticos
monumentos fúnebres, no se haya erigido uno para el reposo y memoria eterna de
Calixto Loira Cardoso, quien legó a la capital cubana una monumental ciudad de
los muertos, el Cementerio de Colón, de incalculable valor artístico que al
cabo de más de un siglo continúa prestando servicios, mientras diariamente es
visitada por decenas de turistas de diferentes sitios del planeta.
Desde
el lecho de muerte, Loira continuó dirigiendo las obras de su Pallida Mors, dos
meses se prolongó su agonía, el sábado 28 de septiembre de 1872, moría a los 32
años de edad Calixto Loira Cardoso en plena cima de la fama como arquitecto. El
domingo 29, a las 8.30 de la mañana desde la casa en San Nicolás número 85,
partió el cortejo fúnebre hacia el Cementerio de Colón, sus restos fueron
depositados en la Galería de Tobías.
El
paso del tiempo deterioró la Galería de Tobías y en 1953 las autoridades
sanitarias ordenaron su cierre definitivo. Las cenizas de Calixto Loira Cardoso
fueron trasladadas a un osario del panteón del Colegio de Arquitectos de La
Habana, ubicado en el cuartel noroeste, cuadro 9.
El
primer entierro del Cementerio de Colón
Por
ironías del destino el primer cadáver enterrado en el cementerio el 29 de
septiembre de 1872, fue el del arquitecto constructor, del ferrolano Calixto
de Loira.
Fue
sepultado en el primer panteón del cementerio, llamado Galería de Tobías, una
galería subterránea de cien metros de largo.
Trágicamente
no basto esta ironía de la vida y en mes después fallece su sustituto como
arquitecto principal Félix de Azúa.
Esto
hizo nacer una leyenda de que alguna maldición perseguía a los que tuvieran
dicho cargo, pero el siguiente arquitecto vivió con salud muchos años más.
Fuentes
• JUAN
J. BURGOA | Diario de Ferrol |domingo, 22 de enero de 2017
• Oramas
Camero, Ángela. Crónicas del Cementerio de La Habana (I, II, III y IV). En: cubarte.cult.cu
• Cabrales,
Magali. 131 años de la Necrópolis de Colón. En: lajiribilla.co.cu
• Calixto
de Loira https://www.ecured.cu/Calixto_de_Loira
• D`Cubanos https://www.dcubanos.com/rinconcuba/



