Tal día como hoy 23 de enero de 1925 se celebró la botadura del crucero “Príncipe Alfonso” en el Astillero de Ferrol.
El “Príncipe Alfonso” (1922-1931), denominado “Libertad” (1931-1939) durante la República Española, y rebautizado posteriormente como “Galicia” (1939-1970), fue construido en Ferrol por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) tras la firma de la “Ley Cortina” de 11 de enero de 1922. Gracias a ella se construyó en el Astillero de Ferrol la Clase “Cervera”; serie formada por los cruceros “Almirante Cervera”, “Miguel de Cervantes” y el propio “Príncipe Alfonso”.
El buque fue diseñado por el ingeniero británico Sir Phillip Watts basándose en la Clase “E” de la Royal Navy. Lo cierto es que, aunque Mr. Watts concibió un buque muy similar en dimensiones al prototipo británico, el crucero obtenido mejoró notablemente las prestaciones de sus precursores ingleses.
La fecha prevista para su botadura era el 24 de noviembre de 1922 luego fue asignada la del 3 de enero de 1925. Esta fecha no pudo cumplirse y fue traspuesta a la del 23 del mismo mes, coincidiendo con la onomástica del Rey.
El acto se celebra finalmente ese día a la una de la tarde en la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN), al que acudió mucho público por ser el acceso libre. Actuaron como padrinos el capitán general de El Ferrol, Emiliano Enriquez y Loño y su esposa en representación del Rey y la Reina. La esposa del almirante fue obsequiada por parte de la constructora con un broche de zafiros. Termino el acto con un lunch a los invitados, brindando el barón de Satrústegui por una larga vida al crucero y resaltando la coincidencia de la botadura con el acto de homenaje al Rey.
Su quilla fue colocada el 24 de noviembre de 1922.Siendo entregado a la Armada el 20 de septiembre de 1927.
El 12 de octubre salió de Ferrol y fue enviado a Barcelona para ponerse a las órdenes del Rey, con el que realizo un crucero por el Mediterráneo. Saliendo de Barcelona el 1 de noviembre visitando Nápoles, Malta, Bizerta, Cagliari, Mahón, Cartagena y Alicante, donde el 13 de noviembre desembarcó S.M. En enero de 1928 se encontraba de nuevo en Ferrol al mando del capitán de navío don Juan Cervera. A primeros del mes de junio de 1928 salió de Ferrol rumbo a Marín para la realización de ejercicios. De regreso a Ferrol fue alistado para salir rumbo a Gijón y recibir la bandera de combate, bordada por damas asturianas, el cual se realizo en El Musel, Gijón el 12 de julio
El “Galicia” tal y como fue denominado desde el final de la Guerra Civil, fue sometido a lo largo de su vida a diversas modernizaciones, lo que le permitió continuar en activo hasta el 9 de enero de 1970, cuando fue dado de baja.
Sus características eran las siguientes: eslora máxima 176,62 metros; manga 16,61 metros; puntal desde la cubierta alta 12,60 metros; calado 6,23 metros; desplazamiento máximo 9.385 toneladas; dotación; 566.
Su casco tuvo como protección un grosor de 76 mm en la zona media del buque y de 51 mm en popa, teniendo el acorazada la sala de maquinas y los pañoles de munición con unas planchas adheridas. En el casco iba instalado el castillo de proa que abarcaba prácticamente la totalidad de su manga.
Contaba con una máquina que desarrollaba una fuerza de 80.000 caballos, con cuatro hélices, dando una máxima velocidad horaria en pruebas de 33 nudos, con 1.650 toneladas de combustible. Tenia a su vez un radio de acción con consumo económico de 5.000 millas a 15 nudos.
Armamento: 8 piezas Vickers de 152,4 mm/50 colocadas en tres montajes dobles y dos sencillos, 4 cañones a/a de 101,6 mm/45 en montajes sencillos, 2 montajes a/a de 47 mm, 1 pieza de desembarco de 76 mm, 1 ametralladora y 12 tubos lanzatorpedos de 533 mm en montajes triples, dos a cada banda.
Fuentes: ABC, diario El Sol, Todoavante.es
Fotos: Archivo Histórico Ferrol, www.balearspotting.com, todocolección, diario El Sol
El capitán de la plataforma asume la culpa y el rescate lo pagará la naviera
Sábado 23 de noviembre del 2024. Eran las ocho de la mañana, pero aún era de noche y soplaba algo de viento cuando la plataforma Brave Tem, dedicada a la instalación de parques eólicos marinos, derribó accidentalmente una de las grúas del astillero de Navantia en Fene. El barco llevaba unos meses en la ría para ser reparado. Los trabajos ya casi habían acabado, pero faltaban las pruebas de mar para comprobar que todo funcionaba a la perfección. Era justamente lo que se disponía a hacer ese dia, pero durante la maniobra de desatraque, la pluma de la plataforma se enganchó con una de las grúas de Navantia, conocidas como cigüeñas, que acabó cayendo al agua, ante la estupefacción de los trabajadores de Reparaciones que colaboraban en las operaciones. No hubo más daños, ni materiales ni personales. Pero la empresa pública puso en marcha la maquinaria para investigar qué había pasado y, sobre todo, de quién era la culpa para comprobar quién debía correr con los gastos para recuperar la grúa.
A bordo del barco estaban el capitán y un práctico del puerto, que dirige las maniobras de entrada y de salida de buques en la ría. asistidos por remolcadores.
Tres meses después, el Brave Tero ya no está en Ferrol, zarpó hace meses tras superar todas las pruebas posteriores a su reparación programada, mientras que la grúa continúa semisumergida en el agua. Y ahora, Navantia ha convocado un concurso para recuperar la máquina de 25 toneladas medio hundida enfrente del muelle 14 del astillero de Fene. El presupuesto es de 738.100 euros. ¿Quién los pagará?
De momento, Navantia no ha dado explicaciones sobre las conclusiones del incidente, pero fuentes del comité de empresa avanzaron que la armadora del Brave Tem, Fred Olsen Windcarrier, asumirá el coste de recuperar la máquina. Y es que el capitán del barco ha asumido la responsabilidad de lo ocurrido ese 23 de noviembre e incluso ha en· viado una carta a Navantia pidiendo disculpas.
De este modo, la aseguradora de la naviera pagará el rescate de la grúa derribada por su barco.
El presidente del comité de empresa de Navantia en Ferrol, Carlos Díaz, explicó el día del accidente que todo apuntaba a que se había producido un error de cálculo na maniobra» de desatraque de la plataforma, lo que provocó qne la pluma, de unos cien metros de largo, se enganchase con una de las cigüeñas pequeñas del muelle del astillero.
El contrato licitado por Navantia precisa que el plazo de ejecución será de tres meses. Las empresas interesadas pueden presentar sus propuestas hasta el 6 de marzo. Se organizará una visita previa a la zona donde permanece semisumergida la grúa el día 3 del próximo mes. para la que habrá que presentar una solicitud de participación antes de las dos de la tarde del 27 de este mes de febrero.
Un encargo singular
La reparación del Brave Tem fue especial para Navantia porque la división de reparaciones nunca antes había tenido entre manos una plataforma para la instalación de parques eólicos marinos.
Construida en el 2012, el Brave Tero es una plataforma autoelevable. Cuando llegó a la ría, a principios del 2024. tema cerca de 132 metros de eslora (largo) y 39 de manga (ancho), aunque el encargo incluia aumentar las capacidades de esta unidad en el mercado de la eólica marina. Para ello, entre otras tareas, se sustituyó la grúa que utiliza para manipular los aerogeneradores en las tareas de construcción de los parques por otra nueva con mayor capacidad.
Navantia fue elegida por Fred Olsen en un concurso internacional, en el que la empresa pública española se impuso a otras empresas por acometer este pedido.
Fuente: La Voz de Galicia, martes 18/02/2025
El incidente ocurrió a primera hora de la mañana y se saldó sin heridos
La plataforma Brave Tern llegó a principios de año a la ría de Ferrol para ser reparada en los astilleros de Navantia. Los trabajos están casi acabados, pero antes de irse, es preciso realizar pruebas de mar para comprobar que funciona perfectamente. Es justo lo que se hizo esta mañana de sábado. Pero durante la maniobra de desatraque, la pluma de la plataforma se enganchó con una de las grúas de Navantia, conocidas como cigüeñas, que acabó cayendo al agua, ante la estupefacción de los trabajadores de Reparaciones que colaboraban en las operaciones.
El incidente ocurrió sobre las ocho de la mañana. A bordo de la plataforma, su capitán y un práctico, encargados de realizar la maniobra para salir al mar, asistidos por remolcadores del puerto. Según el presidente del comité de empresa de Navantia en Ferrol, Carlos Díaz, un «erro de cálculo na maniobra» [de la plataforma] provocó que la pluma, de unos cien metros de largo, se enganchase con una de las cigüeñas pequeñas del muelle del astillero (capaz de levantar 25 toneladas), que acabó cayendo al mar sobre una batea.
Fuentes oficiales de Navantia informaron de que están investigando las razones del incidente. La empresa pública activó de inmediato el comité de emergencia y se pusieron en marcha los protocolos establecidos. La compañía también destacó que no se han producido daños personales y que ha «movilizado todos los medios para el control y seguimiento de la situación, que no supone ningún riesgo para personas ni instalaciones».
Pese a que sopla un viento intenso este sábado, Carlos Díaz explicó que ese factor no ha tenido nada que ver. También precisó que la grúa ha quedado semisumergida en la ría. La compañía tendrá que decidir ahora qué hace con ella.
Mientras, tras el incidente, el Brave Tern salió del muelle y quedó fondeado en la ría durante unas horas, pero ya está de vuelta en Navantia.
El Brave Tern, a principios de mes, cuando se trasladó de Navantia Fene a reparaciones en Ferrol

















